Mirad, pues, con diligencia cómo andéis, no como necios sino como sabios, Efesios 5:15

Conduciendote como un verdadero Cristiano

Tres maneras de conducirte como un verdadero Cristiano, A fin de manifestar la obra de Dios en tu vida
Efesios 5:15-21

Hno. Maicol Díaz

En los capítulos 4 y 5, El Apóstol Pablo les ha vendido exhortando a los hermanos de Efeso en cuanto a cómo debe ser su vida ahora que ya han conocido el evangelio que se les ha sido dado por gracia. Les exhorta a vivir la nueva vida que tienen como creyentes, a que el evangelio sea manifestado en sus vidas y para ello deben practicar La Unidad (Efesios 4:1), El Amor (Efesios 5:1) y la Luz (La justicia) (Efesios 5:8). Por tanto en base a los que les ha estado diciendo con respecto a cómo debe vivir un creyente que ha recibido el evangelio, les exhorta a Examinar su conducta cristiana y mostrarnos como se conduce en verdadero Cristiano.

¿Cuáles son las maneras en las que tú debes conducirte como un verdadero cristiano a fin de manifestar la obra del evangelio en tu vida?

  1. Debes conducirte sabiamente
  2. Debes conducirte comprendiendo la voluntad de Dios
  3. Debes conducirte bajo el control del Espíritu Santo

1. Debes conducirte sabiamente

¿Cómo se conduce un sabio?
Sabio es un creyente dotado con conocimientos espirituales los cuales lleva a la práctica.

  • Redimiendo el tiempo
    La palabra redimiendo (exagorázo G1805) significa el pago completo del rescate, el precio necesario para conseguir plena posesión.)La idea es muy ilustrativa y es como si el tiempo estuviera a la venta en el mercado y el creyente lo compra para ponerlo a su servicio.
    ¿Por qué redimiendo el tiempo?
    • Porque está determinado y limitado. Santiago 4:14
    • Porque la época en que viven es perversa. Mateo 24:12
      2 Timoteo 3:1-5

2. Debes conducirte comprendiendo la voluntad de Dios

¿Cómo saber la voluntad de Dios?
Permítame definir la voluntad de Dios, así sabemos de lo que estamos hablando. Si tomáramos el concepto comprensivo de la voluntad de Dios, lo podríamos dividir en tres categorías. 

  1. Primero, la voluntad de propósito. Lo que los teólogos llamarían la voluntad de decreto. Hay una voluntad de Dios que está ligada a Su plan eterno. Se propuso crear al hombre. Él se propuso redimir al hombre (Él se propuso salvar a aquellos que el Padre escogió). Se propuso elegir a la nación de Israel para que esa nación transmitiera Su ley y Su Evangelio. Se propuso dejar a esa nación de lado por su incredulidad; pero algún día la restaurará y salvará. Se propuso enviar a su Hijo al mundo para vivir, morir, resucitar, ascender a la mano derecha y enviar al Espíritu Santo y establecer la iglesia. Se propuso que la iglesia fuera al mundo y predicara el Evangelio. Se propuso que la iglesia fuera compuesta por los redimidos que serán raptados. A continuación, se ha propuesto que habrá un tiempo llamado Tribulación, que terminará con el regreso de Cristo, el establecimiento de un reino de mil años que será el cumplimiento de todas las promesas hechas a Abraham y David. Y al final de ese tiempo, la destrucción de todos los hombres impíos y demonios; y el establecimiento de los nuevos cielos y la nueva tierra, que es el estado eterno. El vasto plan de redención es la voluntad de propósito de Dios. Y cada propósito del Señor se llevará a cabo. Efesios 1:9-11
  2. El segundo elemento en la voluntad de Dios es su voluntad de deseo, lo llamaremos así. En el primero, la voluntad de propósito, todo lo que Dios se propone sucede exactamente como Él se lo propuso. En la segunda categoría, Su voluntad de deseo, Dios desea cosas que no suceden. Y esto también es un misterio para nosotros. Por ejemplo: “no quiero la muerte del impío”. El deseaba que Jerusalén se salvará, Lucas 13:34, y no fue así. Pero también es cierto que Dios le dijo a Jerusalén, a través de Cristo, que muchas veces quiso juntarlos y ellos no quisieron.
  3. El tercer elemento en la voluntad de Dios es su voluntad revelada en su palabra. 
    ¿Cuál es la voluntad de Dios que está revelada en su palabra?, Le daré 3 voluntades de Dios reveladas en su palabra.
    • En primer lugar La voluntad de Dios es que usted sea salvo. La voluntad de Dios expresada en 2 Pedro 3:9; y quiero detallarle un poco ese pasaje. Aquí se expresa la voluntad de Dios para con los que Le pertenecen. Versículo 9: “El Señor no retarda Su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento.” Dios no quiere que usted perezca, sino que proceda al arrepentimiento. Dios quiere que usted se salve.
    • En segundo lugar, algo muy práctico. 1 Tesalonicenses 4:3 “pues la voluntad de Dios es vuestra santificación”.
      ¿Qué significa eso? Santidad, pureza, separación del pecado. Esa es la voluntad de Dios.
El puritano Richard Baxter escribió: 
"Trate el pecado como este lo trata o usted No se compadezca de él así como él no se compadece de usted. Trátelo como debe tratarse a un asesino. Hágalo morir, antes que el lo haga con usted."No Bromee con el pecado" 

3. Debes conducirte bajo el control del Espíritu Santo

El ser controlado por el Espíritu, significa estar bajo el control constante de la mente del Espíritu, expresada en la Palabra.
Hay un paralelo entre Efesios 5:18 y Colosenses 3:16. En un lugar dice “sed llenos del Espíritu” y en el otro dice: “La palabra de Cristo more en abundancia en vosotros”. En consecuencia, ambas son lo mismo. La conclusión es que ambas son lo mismo. Ser controlados por el Espíritu no es distinto a ser controlado por la mente del Espíritu que está revelada en la Escritura.

¿Cuáles son los efectos o resultados que produce un creyente que está controlado constantemente de la mente del Espíritu expresado en la palabra?

  1. El Espíritu Santo nos lleva a Hablar la palabra (hablar del Dios trino)
    • De la naturaleza y obra de Dios padre (Salmos)
    • De Jesucristo y su obra redentora (Himnos)
    • De la obra del Espíritu Santo en la vida de los hermanos. (Cánticos Espirituales)
  2. El Espíritu Santo nos lleva a Cantar la palabra
    • Con todo el ser. (desde el corazón)
    • Al Señor y salvador Jesucristo.
  3. El Espíritu Santo nos lleva a Dar gracias (honrar la palabra)
    • Siempre (todo el tiempo)
    • Al Dios y Padre
  4. El Espíritu Santo nos lleva a someternos (a practicar la palabra)
    • En temor a Cristo