Cuando, pues, el Señor entendió que los fariseos habían oído decir: Jesús hace y bautiza más discípulos que Juan… Juan 4:1-38

Lecciones para Obreros Experimentados

Juan 4:1-38

A. El centro de la predicación de Jesus siempre fue el Evangelio – Juan 4:4-8
  1. Jesús tenía la imperiosa necesidad de pasar por Samaria, había una visita divina que atender con una mujer pecadora, la cual se encontraría sacando agua de un pozo, pero con una necesidad grande de salvación.
  2. Todas las actividades de la Iglesia deben girar alrededor de predicar a los inconversos sobre la salvación de Jesucristo, ya que esto es sobre lo cual se fundamenta la Iglesia – Mateo 16:18
B. El Evangelio elimina los prejuicios raciales y divisiones dañinas – Juan 4:9-15
  1. Jesús se encontró con una mujer pecadora y odiada por los judíos, de tal manera que sus discípulos se extrañaban que hablase con ella.
  2. La iglesia de Jesús no puede anteponer divisiones ni prejuicios para predicar el evangelio a todos aquellos que lo necesitan. El evangelio de Jesús debe ser predicado al ejecutivo, al niño, al de escasos recursos económicos, al académico como también a aquel que nos demande razón de la esperanza que hay en nosotros. 1 Pedro 3:15
  3. De la misma manera en que hay prejuicio de los inconversos para los cristianos, también lo existen para los mismo cristianos contra los inconversos.
C. La predicación del Evangelio es una labor donde interviene Dios
  1. Jesús comparó la predicación a esta mujer y este pueblo Samaritano con un campo listo para la cosecha. Existe labor de sembrar y cosechar, pero que el trabajo en el corazón de las persona lo hace Dios.
    • Existe la labor de sembrar y cosechar
    • Los que siembran y cosechan, deben gozarse igualmente
    • Cada uno recibe su recompensa
  2. ¿Qué, pues, es Pablo, y qué es Apolos? Servidores por medio de los cuales habéis creído; y eso según lo que a cada uno concedió el Señor – 1 Corintios 3:5
  3. Yo planté, Apolos regó; pero el crecimiento lo ha dado Dios – 1 Corintios 3:6
  4. Así que ni el que planta es algo, ni el que riega, sino Dios, que da el crecimiento – 1 Corintios 3:7
  5. Y el que planta y el que riega son una misma cosa; aunque cada uno recibirá su recompensa conforme a su labor – 1 Corintios 3:8
  6. Porque nosotros somos colaboradores de Dios, y vosotros sois labranza de Dios, edificio de Dios – 1 Corintios 3:9
D. Dios nos manda a cumplir una labor especifica en el Evangelio – Juan 4:36-38
  1. Sin lugar a duda que sea cual se nuestra labor, Dios nos manda a que la cumplamos.
  2. Porque en esto es verdadero el dicho: Uno es el que siembra, y otro es el que siega – Juan 4:37
  3. Yo os he enviado a segar lo que vosotros no labrasteis; otros labraron, y vosotros habéis entrado en sus labores – Juan 4:38
  4. La labor que cada uno haga dentro de la iglesia, sin importar cuál sea, es importante para la predicación del evangelio.
E. El fruto del Evangelio es de resultados poderosos – Juan 4:39-43
  1. Una semilla sembrada en el corazón de una mujer, fue suficiente para quitar las barreras de prejuicio y de pecado, transformar y regenerar una vida perdida, y restaurar a una persona a la comunión con Dios.
  2. Porque no me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree; al judío primeramente, y también al griego – Romanos 1:16

CONCLUSION

La vida de la Iglesia se centra en el evangelio de Jesucristo, siendo este la fuente de salvación y transformación permanente del ser humano.

Los cristianos no debemos escatimar recursos ni esfuerzos para presentar a Jesús al perdido y rescatar al hombre de una vana manera de vivir.